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Stablecoins y CBDCs: El futuro del dinero en un mundo digital

Una stablecoin es una clase de moneda digital que busca ofrecer estabilidad de precio, a la vez que brinda un nivel adicional de seguridad al estar respaldada por un activo de reserva, como una moneda preexistente (por ejemplo, el dólar estadounidense) o el oro. Diseñada para reducir drásticamente la volatilidad en comparación con las criptomonedas (por ejemplo, Bitcoin o Ethereum), esta forma de dinero digital se adapta mejor a los negocios modernos y a las transacciones y transferencias cotidianas que otras criptomonedas.

De hecho, esta combinación de la estabilidad de los activos tradicionales con la flexibilidad de los activos digitales ha demostrado ser cada vez más popular entre inversores y empresas. La moneda digital del banco central (CBDC) se introdujo como la respuesta del mercado tradicional al fenómeno de las stablecoins en el mundo de las criptomonedas. Una CBDC cuenta con la calidad crediticia del banco central, lo que permite la liquidación definitiva de contratos financieros. Esto también se puede lograr mediante otros servicios peer-to-peer en el mercado, como Fnality, un nuevo sistema de pagos digitales al por mayor para liquidar transacciones tokenizadas con liquidación definitiva. Este ejemplo en particular tiene la ventaja adicional de que su infraestructura se basa en DLT (Tecnología de Libro Mayor Distribuido), lo que permite una implementación más rápida y la interoperabilidad con otros sistemas DLT. Se prevé que muchas monedas digitales se desarrollen sobre sistemas DLT, siendo las cadenas de bloques el ejemplo más conocido de este tipo de tecnología. Sin embargo, existen otras plataformas tecnológicas que los bancos centrales pueden considerar.

El uso de arquitecturas de información híbridas también se está desarrollando a escala global, desde Europa hasta China. Por ello, los proyectos de monedas digitales se han acelerado en los últimos cuatro años y seguirán ganando impulso. Los reguladores del sector bancario tradicional aún tienen un papel que desempeñar y continúan explorando las diferentes cuestiones relacionadas con los procesos de activos digitales. El control de los bancos centrales sobre las CBDC es similar al de las monedas físicas, pero también conlleva riesgos. Las finanzas descentralizadas podrían representar un gran cambio para los gobiernos; por lo tanto, los bancos centrales y los gobiernos deben colaborar para que las finanzas digitales reguladas funcionen a nivel global.

John Whelan, director general de Activos Digitales de Santander CIB, declaró: «En Santander CIB observamos un creciente interés por parte de nuestros clientes en las ventajas de las stablecoins, la tecnología blockchain y otros activos digitales, y nos enorgullece estar a la vanguardia de esta innovación en los mercados de capitales. Seguimos de cerca el desarrollo tanto de las CBDC como de las stablecoins de emisión privada, y prevemos que coexistirán». Creemos que los bancos centrales y otros reguladores deben colaborar para garantizar la implementación de regulaciones prudentes que minimicen el riesgo y maximicen las oportunidades.

Cada vez es más evidente el potencial de las CBDC y las stablecoins para mejorar tanto la banca mayorista como la minorista. Con una mayor eficiencia, una mayor automatización y diversas plataformas de tecnología de registro distribuido (DLT) y blockchain con capacidades únicas, se anticipan grandes cambios en la estructura de los mercados financieros.

En los mercados de valores digitales, las CBDC han demostrado su eficacia y ofrecen la ventaja de reducir el riesgo de liquidación y permitir la liquidación atómica en el proceso de entrega contra pago (DvP). Este es un buen modelo para el mercado mayorista, que necesita operar con dinero del banco central sin riesgo crediticio para la propia CBDC. Mediante una mayor automatización con DLT, un sistema de CBDC también puede evitar el riesgo de liquidación y los riesgos de negociación, y tiene el potencial de transformar radicalmente los euromercados.

En la banca minorista, la frecuencia de las transacciones es mucho mayor y los reguladores deben considerar los riesgos relacionados con la estabilidad de la economía, incluyendo los límites a la cantidad de moneda digital que se puede emitir. Se plantea la cuestión de si se debe mantener el modelo de distribución de efectivo en dos etapas (del banco central al banco comercial y de este al usuario minorista).

Tanto el sector bancario mayorista como el minorista tienen necesidades específicas, por lo que es más probable que los bancos centrales adopten un enfoque de colaboración público-privada, sin depender de la tecnología, para la distribución del primer efectivo digital.

Aún queda mucho por esperar en el desarrollo de las CBDC, las stablecoins y la tecnología blockchain, pero la adopción es positiva. En abril de 2021, Santander CIB colaboró ​​con el BEI en el lanzamiento del primer bono a dos años por valor de 100 millones de euros, colocado entre inversores clave del mercado, en la primera emisión primaria multi-distribuidor de tokens de seguridad digitales nativos que utiliza tecnología blockchain pública (es decir, la red pública Ethereum). Al igual que el papel del BEI en los bonos verdes o las tasas libres de riesgo, esta nueva emisión de bonos digitales busca allanar el camino para que otros actores del mercado recurran a la tecnología blockchain para la emisión de valores financieros. Mientras tanto, en El Salvador, el Bitcoin ha sido reconocido como moneda de curso legal en un intento por abordar el problema económico de los ciudadanos que envían dinero a casa desde el extranjero, lo que representa hasta una quinta parte del PIB del país (más información aquí). Para realizar estas transferencias, las personas deben pagar altos costos de transacción, mientras que el 70 por ciento de la población no tiene acceso a servicios bancarios. En Santander CIB, nuestros expertos en blockchain y activos digitales están explorando los usos de la tecnología más reciente, su implementación y regulación, y seguirán esforzándose por estar a la vanguardia de la innovación en los mercados de capitales.